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El buen sabor y los buenos ingredientes

Los mejores aceites para cocinar

Al decidir qué aceite es mejor para cocinar, hay cuatro factores que debemos considerar: temperatura, sabor, aportación nutricional y precio.

Temperatura

Los mejores aceites para cocinar

Cada aceite tiene un punto de humo diferente, algo bastante importante a tener en cuenta a la hora de decidir que aceite es mejor para cocinar. El punto de humo se refiere a la cantidad de calor que el aceite puede soportar antes de que se empiece a quemar y desestabilizar. Este punto es identificable por el humo que se aprecia, un olor muy desagradable y un amargo sabor por el quemado.

Al superarse el punto de humo de un aceite, se altera el sabor y el aspecto del plato, así como el valor nutricional del aceite.

Fuego lento: Se puede utilizar cualquier aceite a fuego lento. La mantequilla es la grasa con el punto de humo más bajo (aprox. 150-170º C), así que es la grasa menos recomendable.

Fuego medio: La mayoría de los aceites también pueden soportar el calor moderado. Como regla general, la mayoría de los aceites que tienen un color claro son más refinados, y por lo tanto tienen puntos de humo más altos. A través del refinado se eliminan muchas de las partículas e impurezas que tienden a quemarse, lo que permite al aceite a soportar una temperatura más elevada.

Fuego alto: Para freír, hay muchos aceites vegetales refinados que soportan estas altas temperaturas. Los de canola, maíz, uva, cártamo y girasol pueden soportar aproximadamente los 230º C.

Pero el más adecuado es el aceite de oliva virgen extra, pues, aunque tiene un punto de humo más bajo que estos, varios estudios han demostrado que aguanta la temperatura sin desnaturalizarse, mejor que los aceites anteriormente citados.

Sabor

El sabor de cada aceite es diferente, por eso, hay que saber cual es el resultado que queremos para cada preparación. Si únicamente necesitas una grasa, sin aportar sabor, los aceites neutros (maíz, canola, uva, girasol...)no van a aportar prácticamente nada de sabor.

Si el sabor del aceite va a desempeñar un papel en el plato, es mejor optar por un sabor distinguido, como el aceite de oliva o de cacahuete.

También hay disponibles muchos aceites conocidos por su sabor y que no se utilizan para cocinar, sino como un acabado final del plato.

Por ejemplo, el aceite de sésamo es un aceite oscuro con un sabor ahumado. El aceite de nuez y avellana es perfecto para condimentar la vinagreta, y el de trufa resulta un éxito al rociarlo sobre los platos acabados.

Aportación nutricional

Como con cualquier grasa, debemos utilizarlos y consumirlos con moderación. Un super aceite con un montón de beneficios para la salud por sus grasas mono-insaturadas (conocidas por bajar la presión arterial y el colesterol malo), es aceite de oliva.

Los aceites de linaza, nuez, canola y cáñamo también son buenos para el corazón, pues son ricos en ácidos grasos omega-3.

Recuerda, la aportación nutricional del aceite depende del método de cocción.

Precio

Los aceites para acabar los platos suelen ser muy costosos, como el aceite de trufa. Sin embargo, una pequeña botella nos va a durar mucho tiempo, si se utiliza con moderación. Es mejor conservarlos en la nevera para que duren más.

El aceite de oliva es más caro que el de girasol, pero se pueden comprar los dos y utilizarlos para cosas diferentes. Por ejemplo, el de girasol para hacer una tarta con sabor a plátano, y el de oliva para hacer un típico plato de lentejas y verduras.